Cómo elegir un ordenador para jugar.

Ni PlayStation, ni Xbox, ni Nintendo, ninguna consola. Por supuesto, tampoco los móviles o los tablets. Cualquier buen jugador que se precie, cualquiera que lo haya probado, sabe que la mejor plataforma posible para disfrutar de un videojuego es un PC. Parece mentira que el “viejo” ordenador de toda la vida siga siendo capaz de proporcionar las mejores experiencias de gaming, pero así es. Su potencia, escalabilidad, posibilidades de configuración, nivel de detalle de la imagen y consistencia de rendimiento en las situaciones más exigentes hacen de ellos la mejor elección para casi cualquier título disponible.

Por supuesto, no estamos hablando de un ordenador cualquiera. Aunque prácticamente cualquier PC puede servir para jugar, el ordenador de un gamer debe cumplir unas condiciones bastante exigentes. De hecho, los equipos más caros suelen ser los que están especialmente diseñados para gaming: pueden superar ampliamente los 4.000 €, incluso los 5.000€ en el caso de un portátil. Pero no te preocupes, puedes conseguir una configuración más que decente por mucho, mucho menos dinero. A continuación, te contamos en qué aspectos debes fijarte.

Procesador y tarjeta gráfica: potencia y más potencia.

En este sentido, la respuesta fácil es que cuanta más, mejor. Debes elegir el procesador y la tarjeta gráfica más potentes posibles dentro de tu presupuesto. Los precios suelen estar bastante escalonados en función del rendimiento, de modo que la mejor relación calidad-precio suele encontrarse en torno a la mitad de la lista: la diferencia de precio con los modelos más recientes casi nunca se traduce en una mejora de rendimiento equivalente. Escoge siempre una tarjeta gráfica dedicada, no te conformes con la integrada junto al procesador.

La diferencia de velocidad entre un disco SSD a un disco mecánico a la hora de abrir aplicaciones, es muchísimo mayor.

Memoria y disco duro: cantidad y velocidad

En este caso, también es sencillo: escoge lo más rápido y de mayor capacidad que puedas permitirte. En cuanto a la memoria RAM, debes contar, como mínimo, con 8 GB, mejor 16 GB si te los puedes permitir. Con respecto al disco duro, lo ideal es que sea una unidad SSD. Son mucho más rápidas, silenciosas, generan menos calor y apenas se averían. Dado que su precio es bastante superior al de los discos duros convencionales, te recomendamos que optes por una configuración híbrida: un disco SSD de menor tamaño para instalar el sistema operativo y las aplicaciones y un disco duro “de toda la vida” para almacenamiento puro y duro.

Pantalla: tamaño y resolución

Vale, vale, me voy a ahorrar la respuesta de Perogrullo: que sea grande y que se vea bien. Pero no por obvio es menos importante. ¿El monitor ideal? Una pantalla LED IPS panorámica, curva, sin marcos, con resolución 4K, tasa de refresco de 177 Hz y diagonal de más de 36 pulgadas. ¿Su coste? Más de 1.000€. Tendrás que “conformarte” con una resolución 1.080p, en torno a 25 pulgadas y una más que suficiente frecuencia de 75 Hz a un coste mucho, mucho más asequible. Y que será más que suficiente.

Diseño: seguridad y estética

El diseño de un equipo de gaming tiene que ser especial por varias razones. Algunas de ellas son, incluso, objetivas: pocas tareas llevan tan al límite a un ordenador como un videojuego. Esta máxima exigencia hace que los componentes tiendan a sobrecalentarse, lo que acorta su vida útil y puede producir problemas de rendimiento o, incluso, averías graves. Por ello debes asegurarte de que el PC cuenta con la ventilación y sistemas de enfriamiento adecuados.

Por otra parte, nos hemos acostumbrado a esperar una estética especial en los ordenadores de gaming: luces LED de colores, adhesivos, formas agresivas… lo cierto es que no afectan para nada al rendimiento, pero ¡qué narices! ¡Lo importante es pasárselo bien! ¿Por qué no tener un ordenador lo más chulo posible?

Periféricos y accesorios: pueden marcar la diferencia

Como bien sabe cualquier especialista, es importante contar con las herramientas adecuadas para realizar una tarea puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso. En este sentido, son especialmente importantes el teclado y el ratón. Ten en cuenta que toda tu interacción con el juego se va a producir a través de ellos. Cualquier acción voluntaria que realices durante la partida la vas a transmitir a través de ellos. Así que es muy importante que estén diseñados específicamente para gaming. Deben ser ergonómicos, contar con teclas programables y la mejor calidad posible. En el ratón es fundamental que sea posible ajustar su resolución: esto repercutirá directamente en la precisión de tus movimientos. También lo hará disponer de un mouse pad adecuado para que el ratón se deslice suavemente y sin contratiempos.

¿Sobremesa o portátil?

Hace tiempo que los portátiles ofrecen un rendimiento equiparable al de un ordenador de sobremesa en cualquier faceta, lo mismo sucede en los videojuegos. A pesar de eso, siempre que la movilidad no sea importante te recomendamos que optes por un PC de sobremesa. Siempre son más baratos, hay más opciones disponibles, permiten ampliaciones futuras y es más fácil controlar la temperatura. Aunque si tienes que desplazarte a menudo y te lo puede permitir, no lo dudes: el rendimiento de un portátil gaming te dejará satisfecho.

Tampoco hay que olvidarse de los altavoces y el micrófono, con los que percibirás todos los sonidos del juego y podrás comunicarte con tus compañeros y rivales durante la partida. Aunque si para la modalidad multijugador quizá sea más adecuado contar con unos auriculares especializados.